Carrefour ha pagado 11,3 millones por 130 dibujos renacentistas, pero el Estado le descontará casi 10 millones en impuestos
El ministro de Cultura francés prevé que la nueva legislación eleve a 250 millones de euros las operaciones de mecenazgo
La Vanguardia
ÓSCAR CABALLERO - 05/01/2005
París. Servicio especial
Los hípers saben de rebajas, pero lo de la cadena Carrefour es gordo: las 130 obras maestras del dibujo italiano renacentista -de genios como Tintoretto, Veronese, Caravaggio...-, compradas por 11,33 millones de euros, le costarán sólo millón y medio.
Daniel Bernard, presidente de Carrefour, lo presenta de esta manera: "Gracias a nuestra decisión, esas obras se quedan en Francia y en propiedad del Estado. En contrapartida, la nueva política fiscal, dictada para reducir el retraso de Francia respecto de Alemania, España y Gran Bretaña, nos permite reducir hasta en un 90% nuestros impuestos en el 2005".
Hay que reconocerle a Bernard alma de jugador: desembolsó los millones antes de que la nueva ley fuera votada. Si los diputados hubieran cambiado de idea, ¿la cadena habría reemplazado la
propaganda de yogur con dibujos de Veronese o Sebastiano del Piombo? "Era urgente tomar una decisión -asegura Daniel Bernard-: la colección, reunida durante 30 años por un coleccionista
francés más que discreto, iba a ser dispersada, este mismo mes de enero, por SothebyŽs, en Nueva York y Londres". Las obras serán expuestas en Pekín y después en el Louvre.
La operación de salvamento fue cruzada particular de una conservadora -nunca mejor escrito- del Museo del Louvre Françoise Viatte, hoy jubilada, quien advirtió a la dirección de museos de la más que posible emigración del tesoro artístico. "Ellos recurrieron a nosotros -explica Bernard- pero nada hubiéramos podido hacer sin la nueva ley ni, por supuesto, la buena voluntad de SothebyŽs, que anuló la subasta programada". En cualquier caso, su gesto fue seguido por la aseguradora Axa: una estatua del país Dogon, para el Museo de las Artes Primeras. Y por la caja Crédit Agricole: un par de biombos japoneses del XVIII, para el Museo Guimet.
Según el ministro de cultura de Francia, Donnedieu de Vabres, "gracias a la modificación legal, el presupuesto conjunto de las empresas francesas para mecenazgo cultural pasará, en el 2005, de 200 a 250 millones de euros". En realidad la ley fue cosa del ex ministro Aillagon, el mismo que descentralizó el Pompidou con filial en Metz. Y otorgó autonomía relativa a ciertos museos nacionales. El presidente del Louvre, Henri Loyrette, quien denunció cuando dirigía Orsay la fuga de obras de arte francesas al extranjero, se felicita por la nueva ley, "una herramienta muy útil para enriquecer las colecciones y detener la hemorragia de tesoros nacionales".
Loyrette precisó que las más recientes adquisiciones del Louvre, gracias al mecenazgo (paneles de Oudry, dibujos de Rosso Fiorentino, cuaderno pirenaico de Delacroix), por 5 millones de euros, "representan el equivalente de nuestro presupuesto de compras de un año". Loyrette es agradecido: "El Louvre recibió sumas considerables, del Estado, para su renovación. Hoy, el Estado financia nuestro funcionamiento, incluidos prodrán blemas de seguridad que supon-un total de 15 millones en cuatro años. Pero la terminación del Grand Louvre es cosa nuestra".
Es decir que las nuevas salas y la restauración de las deterioradas se hace con fondos privados. El más coruscante de los ejemplos ya es visible: el Louvre reabrió la deslumbrante galerie dŽApollon (concebida en 1661 por el arquitecto Le Vau y decorada durante dos siglos por los mayores artistas galos, de Le Brun a Delacroix), gracias al negro dinero de la petrolera Total, que financió (5,2 millones) los tres años de restauración.
Los 60 metros de largo de la galería que inspiró la de los espejos de Versalles, concebida para las recepciones del entonces inquilino, Luis XIV, acumulan 41 óleos, 118 esculturas, 28 tapices y una veintena de joyas, incluido el Régent, uno de los más bellos diamantes (140,6 quilates). Todo reproducido en el flamante La galerie dŽApollon au Musée du Louvre (Gallimard), sin olvidar la más reciente adquisición, el collar de 38 esmeraldas y 1.246 diamantes, regalo de boda de Napoleón a la emperatriz María Luisa, en 1810, ni el medio millar de objetos preciosos.
Y como si el mecenazgo fuera especular,Versalles presentó el estado actual de las obras -financiadas por el grupo Vinci, terminarán en el 2008- de renovación, precisamente, de su galerie des
glaces,esa galería de los espejos -375, en las arcadas, responden a las ventanas abiertas a los jardines- construida por Hardouin-Mansart y decorada por Charles Le Brun, que ahora restauran
el diseñador Guillaume Parent y los grafistas del Polymago (dirigidos por Juliette Weisbuch, desde 1991 se ocupan de la identidad visual de Versalles) para esparcimiento de los tres millones
de visitantes anuales que recibe el castillo.
C. SERRA - Barcelona - 21/05/2009
ElPaís
Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, se sumó ayer a las voces que piden una mayor implicación del sector privado en un cambio de modelo económico basado en incentivar la creatividad y la innovación en todos los sectores. Pero para ello, dijo, se necesita "una nueva ley del mecenazgo estatal y también una ley catalana".